Hoy no ha sido una de mis mejores noches, dicen que el subconsciente se manifiesta a través de los sueños y hoy el mío lo ha hecho como nunca. Tal día como hoy diez años atrás una de mis abuelas se iba después de hacerme prometer que todos los 7 de febrero a las 00:00 le tiraría un beso a la estrella más brillante que encontrara, esta noche lo hice, sin embargo mi subconsciente pensó que no era suficiente dolor acordarse de eso y decidió por si solo hacerme recordar el peor de mis recuerdos, ese que llevo un año intentando olvidar, y me hizo soñar con mi otra abuela, según una persona que me conoce muy bien y que siempre me ha ayudado en estos casos, yo me echo la culpa de que tú ya no estés entre nosotros y bueno puede que igual tenga razón.
Sin embargo, al levantarme y después de haber hablado con él, me he puesto a pensar en todo lo bueno que pasé con cada una de ellas, en esos recuerdos que no quiero que se me borren en la vida, en como Aurora, mi abuela, rompía un par de medias para darme la parte de la goma a modo de coletero cuando me quedaba a dormir con ella en su casa, su manera de echar a su marido a otra habitación para que durmiera en la misma cama de ella, lo que fuerte que era a pesar de lo mal que la trato la vida, en la forma de su peluca, en lo que me chocaba que tuviera un pequeño trozo de su cuerpo de silicona, cada desayuno con ella de leche con pan, si ella fue la que me engancho a comer pan con leche, en cómo se pintaba los labios, en su comida, en todo lo que hacía por los demás, yo era aún muy pequeña cuando ella se fue y con el paso de los años me voy dando cuenta de cuanto la echo de menos y aquí hoy, 7 de febrero de 2013, te prometo que tendrás tu pequeño cachito de mi cuerpo, no sé muy bien el sitio pero en cuanto pueda me haré un tatuaje en tu honor, porque creo que te lo mereces y es lo justo para darte las gracias por todo lo que hiciste por mí.
Por otra parte, también quiero hacerle un pequeño homenaje a Cecilia, mi otra abuela, y decirle que me acuerdo de cómo me cogía cuando lloraba, daba igual los años que tuviera ella siempre me cogía de la misma forma, de cómo me enseñaba geografía cuando tenía algún examen, de cómo pintábamos juntas cada fin de semana que pasaba con ella, de cómo me enseño a bordar, a cocinar, de su libro de taquigrafía y la ilusión que le hizo cuando le dije que quería que me enseñara, de su cocina, te aseguro que como tu nadie cocina, de las veces que me consentía caprichos, de todas esas mañanas en las que me iba a su cama simplemente porque me despertaba temprano. Tú ya estás en mi piel, y créeme cuando te digo que eso me ha ayudado mucho a superar que ya no estés aquí, eras, eres y serás una de las personas más importantes en mi vida.
Ahora solo me queda dedicaros a vosotras esa canción que tantas veces me cantasteis las dos:
Estas son las mañanitas que cantaba el rey David a las muchachas bonitas se las cantamos así despierta mi bien despierta mira que ya amaneció ya los pajarillos cantan la luna ya se perdió.
Os quiero con locura a las dos.